Diario – Loy Krathong 2016 – Chiang Mai, Tailandia

Estamos desde hace casi tres semanas recorriendo el norte de Tailandia y es tanto lo que tenemos para contar y mostrar, que no nos alcanzan las manos para ponernos al día con el blog. Pero no queremos dejar pasar más tiempo para compartir con ustedes un poquito de lo que vivimos hace apenas unos días en la ciudad de Chiang Mai, ubicada en la provincia que lleva el mismo nombre, y que en realidad fue principalmente lo que nos trajo hacia estas tierras del norte tailandés para estas fechas: el Festival de Loy Krathong, o Festival de las Luces.

¿Qué es el Loy Krathong?

El Loy (o Loi) Krathong es un festival que se celebra anualmente en toda Tailandia. Tiene lugar en la noche de luna llena del duodécimo mes del calendario lunar tradicional tailandés; en el calendario occidental viene a coincidir normalmente con la del mes de noviembre.

“Loi” significa “flotar” y “Krathong” es una balsa de alrededor de 15cm de diámetro fabricada tradicionalmente con una sección del tronco del banano decorada con hojas de la misma planta, flores, velas, barritas de incienso, etc. Durante la noche de luna llena, mucha gente fabrica pequeñas balsas como éstas y las hace navegar por el río, simbolizando la renuncia y superación de todos los rencores, malos humores y puntos flacos de cada uno, a fin de comenzar una nueva vida sin ellos. Muchos tailandeses creen que dejar flotar un “krathong” les proporcionará buena suerte y lo hacen en honor y agradecimiento a la diosa del agua, Phra Mae Khongkha.

Loi Krathong coincide con el festival de Lanna, al norte de Tailandia, conocido como “Yi Peng”. Una multitud de lámparas al estilo Lanna se lanzan al aire, y el festival pretende simbolizar el tiempo “tham bun”, tiempo para hacer méritos. La gente normalmente suele hacer el khom loi de un tejido delgado, como el papel de arroz, al que se le pueda unir la vela o fuente de combustible. Cuando la vela se enciende, el aire caliente resultante que queda atrapado en el interior de la linterna es capaz de levantar el loi khom y flotar en el aire. La idea principal de esta costumbre es decir una oración, pedir un deseo y ver como su “krathong” o “khome” se aleja flotando.

Fuente:
https://es.m.wikipedia.org/wiki/Loy_Krathong
http://www.m.viajeportailandia.com/tailandia/fiestas/krathong.html

Nuestras fotos

Nuestra experiencia

Aunque es un festival muy muy (MUY) turístico y solemos huir de este tipo de eventos, nos sumamos a la muchedumbre y lo disfrutamos de igual manera. Una vez en el baile no hay forma de escaparle y la verdad es que esperar estar completamente solos hubiese sido muy poco realista de nuestra parte. Además, en cierta manera, era parte de la magia del evento y nosotros estábamos justamente en uno de los festivales más importantes de Tailandia, en el lugar donde se celebra con más fuerza.

Nos costó un poco decidir a qué lugar de la ciudad ir para ver lo más lindo del Festival, porque no hay demasiada información oficial sobre los puntos específicos donde se realizan los diferentes eventos y particularmente por la reciente muerte del Rey de Tailandia, hasta hubo muchos rumores que suponían la suspensión. Por eso decidimos junto con amigos que nos hicimos en el recorrido, ir a donde mejor nos pareciera y sin querer terminó siendo una excelente elección.

Primer día del Festival – 13 de noviembre

El Festival se celebra durante varios días. El primero (13 de noviembre) fuimos para el centro de la ciudad y en el camino vimos mucha gente en el río Ping soltando sus Krathong en el agua. No había ningún punto específico para hacerlo. Había gente y puestitos de venta de balsas artesanales en absolutamente todos los puentes de la ciudad. Como era de esperarse, después de ver un poquito nos dieron ganas de soltar una balsa nosotros, por lo que compramos dos (lo mejor es hacerlas con tus propias manos, pero ya estábamos ahí), pedimos nuestros deseos y las lanzamos al río. Después nos fuimos a caminar por la ciudad y disfrutar un poco del clima de fiesta. Si en Tailandia tenés tres puestos de comida y uno de masajes por cuadra, durante las festividades esto se triplica, por lo que es prácticamente imposible escaparle a los aromas de la calle y no probar algo en el camino. Se te abre el apetito aún en plena digestión de la última comida. Así que comimos algo, tomamos unas cervecitas y dimos por finalizada la primer jornada para prepararnos para la siguiente.

Segundo día del Festival – 14 de Noviembre

El segundo día del Festival y el más importante de los tres (14 de noviembre), quedamos en encontrarnos temprano en el centro de la ciudad con nuestros nuevos amigos y nos dirigimos al Templo Wat Phan Tao, donde uno de ellos había leído que se celebraba una ceremonia importante en la que un grupo de monjes encienden velas e iluminan con faroles todo el templo. Nos pareció bonito escucharlo e imaginarlo, pero fue hermoso verlo, aun luego de la larga espera reservando un buen puesto desde donde apreciar y tomar fotos de todo lo que sucedió. Este evento es también muy turístico (de hecho en una de las fotos de la galería se puede apreciar parte de la cantidad de gente que había en el poco espacio) y fue una noche muy calurosa, pero valió la pena. De a poquito, mientras va cayendo el sol, se van encendiendo los farolitos que iluminan el templo y los monjes preparan y encienden las velas que dispersan alrededor de la imagen de Buda y en una pequeña laguna dentro del complejo. En un momento determinado (fue alrededor de las 18:30), aparecen en fila un grupo de jóvenes monjes que caminan por el sendero de caña hasta rodear, entre las velas, a la imagen de Buda. Allí se arrodillan, meditan y no voy a seguir contando porque algo de misterio tiene que quedar. El que quiera saber más, ¡que no se pierda el próximo! 😉

Después de retirarnos del Templo, fuimos hacia uno de los puentes que atraviesan el río (no recordamos el nombre, pero creemos que fue el Nawarat). El lugar estaba plagado de gente y puestos de comida (casi la misma cantidad de cada uno) y fue un punto popular de lanzamiento de farolitos. Había gente en el puente, gente en las calles, gente al borde del río, soltando farolitos al aire y balsas al agua. Cuando nos detuvimos por dos segundos a contemplar, presenciamos uno de “esos momentos” en los que se conectan todos los sentidos y ponemos los pies sobre la tierra para vivir lo que verdaderamente está sucediendo. Es en esos momentos en los que te das cuenta de lo afortunado que sos y no queda más que agradecer a la vida, al cielo, a tus seres queridos y a todo en lo que crees.

Nuevamente contagiados por el espíritu de fiesta, buscamos a un vendedor de krathongs (no sabemos si estaban prohibidos por la muerte del Rey, pero la gente que los vendía los escondía en bolsas de residuos, por lo que fueron difíciles de conseguir) y soltamos al aire, por turno, cada uno su farolito. Hace falta experiencia o muchas manos para soltar un krathong como corresponde, por lo que careciendo de lo primero, ayudamos entre todos y la operación comunitaria se realizó con éxito. Fue de los mejores momentos del Festival, sobre todo por lo bonito del significado y por tener la posibilidad de compartirlo con mi compañero de vida, Manu, y nuestros nuevos amigos españoles.

Tercer día del Festival – 15 de Noviembre

El tercer día del festival (15 de noviembre) leímos en algún blog que había un desfile de carrozas, por lo que nuevamente nos encontramos con nuestros amigos y fuimos en un grupo más grande hacia el lugar donde comenzaría el recorrido. Fue bonito de observar porque parecía ser otro evento tradicional. Fue un desfile de carrozas blancas con fotos del Rey en sus diferentes facetas y gente liderandolas, en sus vestimentas típicas o de gala. Todo al son de música local. Duró poco, por lo que luego decidimos ir a comer, compartir un ratito más y volver a la Guesthouse.

Conclusión

No hace mucho tiempo atrás, solía ver fotos y videos del Festival y me resultaba tan lejano que ni siquiera me atrevía a averiguar dónde ni cuándo se hacía. Me parecía casi proveniente de otro planeta, prácticamente inalcanzable. Pero al comenzar a planificar desde Australia nuestro primer viaje para recorrer parte del Sudeste Asiático y descubrir que estaba la posibilidad de presenciar este evento, terminó siendo el punto de referencia para organizar la primer etapa del viaje. Y fue así que llegamos a Bangkok y nos dirigimos directamente hacia el norte de Tailandia, haciendo tiempo en Pai para llegar justo para el Festival en Chiang Mai.

Pasamos solo tres semanas en Tailandia y nos queda mucho por recorrer, pero aun sabiendo esto, creo que el Festival ya tiene un excelente puesto en el ranking de los mejores momentos en el país (junto con ver elefantes en una reserva natural, pero esa anécdota queda para otra página del diario). Lo que vivimos fue precioso y por esa razón cuesta tanto describir lo que sentimos. Hay que experimentarlo en carne propia, ese es todo el consejo que les damos. Algún día nuestros ñetos nos mostrarán fotos o videos del Loy Krathong y nosotros podremos contarles que estuvimos ahí, soltando un Krathong en el agua y uno al viento y que conocimos amigos nuevos, probamos comidas extrañas pero exquisitas y los alentaremos a que ellos también lo hagan si así lo desean. Habiendo vivido tantos momentos lindos durante el viaje, ya nada parece inalcanzable =)

LO BUENO

Lo mejor, definitivamente, fue soltar nuestro Krathong al aire, acompañados de nuestros nuevos amigos y compartiendo nuestra felicidad con todo el que nos rodeaba. Todas las sonrisas se hacian una sola… Nadie tenía la fuerza de voluntad suficiente como para esconderla. Fue un momento de felicidad absoluta.

LO NO TAN BUENO

La comercialización de la fe. Que todas las ceremonias sagradas se conviertan en un espectáculo turístico que en definitiva reemplazan el significado original. Al fin y al cabo, da la sensación de que absolutamente todo tiene un precio y que no somos más qué billeteras con patas.

Pero cada uno lo vive como mejor le plazca y toma y deja lo que considera que tiene que tomar y dejar. Nosotros también somos parte de este show turístico y aunque huyamos y reneguemos, somos en definitiva, turistas. Y personas. Y no podemos negar que experimentamos la magia del momento y que se lo recomendamos a todo aquel que tenga la oportunidad. Fue una experiencia preciosa, que aun entre paquetes, vendedores, billeteras, tiene su encanto de fondo que hace que valga la pena vivirlo.

Así que ¡a agendar el próximo Loy Krathong y poner energías para concretarlo!

¡Hasta que las rutas nos reencuentren! ¡Buenos caminos para todos!

4 thoughts on “Diario – Loy Krathong 2016 – Chiang Mai, Tailandia

  1. QUE LINDO!!! Hermoso el video!!! En Argentina he visto gente que hace algo similar, son como farolitos de papel que llevan una vela livianita, y el calor los hace subir. No se el significado. Les explicaron ahí cual es el motivo? siempre me intrigó eso. Cuenten así sabemos un poco mas nosotros tambien.
    Hermoso todo, y la explicación muy buena. Si a mi de solo ver el video de me pone la piel de gallina. Imagino todo lo que deben sentir ustedes. Las caras lo dicen todo. Felicidad absoluta!!! SON MIS IDOLOS!!!

    1. “La linterna volante se origina de la linterna de Kong Ming, precursora del globo aerostático, era conocida en China desde la antigüedad. Su invención se atribuye al general Zhuge Liang, y fueron usadas para asustar a las tropas enemigas.
      Se cree que con el lanzamiento de linternas volantes se atrae la buena suerte y la prosperidad. La linterna volante es empleada en diversos festivales asiáticos como el Festival de la Luna y el Festival de las Linternas, ambos celebrados por chinos y taiwaneses. En Tailandia, la linterna volante (khom loi, linterna flotante) se ha integrado a los festivales de Loy Krathong y Yi Peng.

      La linterna volante es además usada en eventos especiales como bodas, actos de graduación y durante la nochevieja.”

      Fuente: es.m.wikipedia.org/wiki/Linterna_volante

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