Diario – El Norte de Tailandia

Arrancamos el viaje por el Sudeste Asiático con un ambicioso plan: como primera etapa apuntamos a cubrir el norte de Tailandia, Laos, Camboya, Vietnam y tal vez Myanmar. El segundo tramo cubriría las playas del sur de Tailandia, Malasia (peninsular y Borneo) y quizás Indonesia. Todo esto en 3 meses aproximadamente. Lo planeado para las primeras semanas era llegar a Bangkok, pasar unos días en Pai y luego visitar Chiang Mai para celebrar el Loy Krathong. Hasta ahí veníamos bien…

Si te interesan solo las fotos de Tailandia, hacé click en Fotos – Tailandia

ADVERTENCIA: este NO ES un post del estilo “los 5 lugares que no te podes perder si vas a Tailandia”, “Las 200 mejores playas del sur de Tailandia” o “Como me encontré a mi mismo en un 7-eleven camino al Templo del Buda Recostado”. En este post contamos como fue nuestra ruta, nuestras vivencias con sus aciertos y sus errores, con sus disgustos y sus hallazgos. Para no aburrirlos con datos innecesarios, les contamos de cada ciudad qué cosas nos gustaron y cuáles no tanto, haciendo la obvia salvedad que nos basamos pura y exclusivamente en nuestra experiencia.

Volviendo al relato, la realidad nos mostró lo errados que estábamos con nuestra hoja de ruta y los planes de viaje en el Sudeste Asiático. Nos tomó todo un mes recorrer solamente el norte de Tailandia, y tranquilamente podríamos haber permanecido allí más tiempo. Nuestro itinerario fue: Bangkok – Pai – Chiang Mai – Chiang Dao – Chiang Rai. A Bangkok lo dejamos para otro post porque lo visitamos varias veces y va a estar incluido en la etapa del Sur de Tailandia.

Pai

Tren-cama nocturno Bangkok – Chiang Mai

No es ninguna novedad que Pai es un destino mochilero por excelencia en el Norte de Tailandia. Para llegar, nos tomamos el tren nocturno que va de Bangkok a Chiang Mai, lo que nos pareció una muy linda experiencia. El tren tarda unas 13 horas y los asientos que se usan durante el día, se reclinan para que puedas dormir por la noche. Llegamos a Chiang Mai por la mañana y sin esperas nos subimos a la minivan que, luego de 762 curvas, nos dejó en Pai.

Lo que nos ocurrió con Pai es que tal vez esperábamos mucho y la vara estaba demasiado alta. Allí encontramos hordas de turistas “eco-friendly” dispuestos a “devorarse” Tailandia y un pueblo que los recibe con los brazos y las cajas registradoras abiertas.

Mas allá de eso, el pueblo es hermoso y existen hostels o guesthouses un tanto alejados del centro donde se puede disfrutar de la paz y tranquilidad del norte. Si sabes andar en moto y sos bueno esquivando turistas, podes disfrutar mucho de esta zona de Tailandia y ¡a un precio muy bajo!

El pueblo no es grande por lo que vas a poder moverte caminando desde cualquier hospedaje que consigas. Lo que vimos que hacen muchos es alquilar la moto ni bien se bajan de la terminal de mini-bus. A pocos metros vas a encontrar varios locales. Necesitas por lo menos 2 cosas: saber manejar una moto y tener equipaje ligero. No fue nuestro caso porque estábamos cargaditos, pero nos tomamos un taxi a cargo de la guesthouse donde nos hospedamos.

LO BUENO

  • Los paseos en moto – Como dijimos recién, alquilar una moto y perderse en las rutas y caminos que hay en la zona, es lo que definitivamente justifica el viaje a Pai. Más abajo compartimos tips relacionados al alquiler de motos.
  • La vista desde el pueblo chino de Santichon – Fue hermoso perderse en la motito por el pueblo, ver a la gente cómo trabaja en el campo y cómo vive su día a día. Este paseo se corona cuando se llega a la cima de la colina desde donde se tiene una vista ¡impresionante!
  • La comida – Llegamos a Tailandia  con el prejuicio de que su cocina era muy buena. Pero luego comprobamos que no era así… que era ¡excelente! Tienen una cocina simple pero muy sabrosa, fresca y la preparan en muy poco tiempo. Te podés detener en cualquier puestito por la calle y te van a servir un rico plato en 5 minutos. Es mandatario probar el famoso Pad Thai (fideos finos de arroz salteados en un wok con brotes de soja, huevo, maní y otros vegetales) y la Papaya Salad (ensalada fresca de papaya con otras verduras y camarones). Aunque a nuestro criterio, lo mejor son los Stir-fried noodles, unos fideos de arroz gruesos salteados al wok con vegetales.
  • Buenas opciones vegetarianas – Fue de los lugares en Tailandia donde más opciones veggies encontramos, por lo que Verito se dio unos cuantos gustos.
  • Alojamiento económico – a la fecha, el alojamiento más barato que conseguimos en todo el viaje, fue en Pai. Y acá incluimos también nuestros destinos en Latinoamérica, Oceanía y Asia. Por una cabaña con cama doble y baño privado, rústica, pero que cumple con su objetivo, pagamos solo USD 4,4.- por persona por día. Por si tienen planeado ir y todavía no saben dónde alojarse, el lugar se llama The Mountain View Backpacker Guest House.

LO NO TAN BUENO

  • Las 762 curvas que atravesás si vas desde Chiang Mai – El medio de transporte para llegar a Pai es una mini-van que se desplaza a toda velocidad por un camino sinuoso entre montañas y sus conductores no van a parar así te estés muriendo. La verdad es que a este viaje, que tarda unas 3 o 4 horas, lo padecimos. Por eso en nuestro regreso a Chiang Mai, tomamos unas pastillas de Dramamine que se pueden conseguir en cualquier farmacia de Tailandia con el nombre de “car sickness pills”. La diferencia entre un viaje y el otro, fue abismal.
  • La cantidad de turistas fue otra contra – Es evidente que lo que fue un gran destino hace unos 20 años, dejó de serlo por la sobre población de visitantes. Está todo orientado y empaquetado para el disfrute de un determinado tipo de turista que tiene como fin visitar los lugares mas concurridos, comprar ropa con estampas de elefantitos, comer y aprender a cocinar platos vegetarianos, andar en moto sin tener la mas pálida idea de como hacerlo e irse sin más pena ni gloria. Sí, nosotros también tenemos un poquito de eso, pero cuando nos damos cuenta renegamos porque no nos hace sentir orgullosos. A lo auténtico hay que descubrirlo, no comprarlo empaquetado y con moño.
  • El Turismo irresponsable – en Pai comenzamos a notar e informarnos sobre lo negativo que genera el turismo en la comunidad y en la naturaleza. Muchas veces el afán de lucro de una parte y la necesidad de ver y consumir de la otra parte, pueden llevar a actividades que son agresivas con los animales, seres humanos y medio ambiente. Como algunos ejemplos podemos nombrar el maltrato a los elefantes o el caso de las mujeres de las tribus Padaung o “cuello de jirafa”, temas que tocaremos mas adelante en un nuevo post. En nuestro caso, cuando todavía no conocíamos como funcionaban verdaderamente los mal llamados “santuarios de elefantes”, decidimos por recomendación, hacer una parada durante uno de nuestros paseos en moto en un refugio del que habíamos escuchado buenas referencias. No podríamos asegurar que trataban bien a los elefantes porque no somos expertos y en ese momento no estábamos del todo bien informados, pero lo cierto es que los notamos mucho más relajados y con mejor semblante que en otros lugares que hemos visto durante el viaje. El nombre de la organización es Conserve Natural Forests. Si les interesa saber un poco más sobre Turismo Responsable pueden chequear nuestro post haciendo click en MatePedia – Turismo Sostenible y Turismo Responsable y también consultar la página web de Mochileros en Tailandia, que siempre está bastante al día en estos temas y recomienda lugares comprometidos con el turismo sostenible y responsable o la FAADA, organización de Turismo Responsable con los Animales.
Fotos 1) Campesinos en las plantaciones de la zona 2) Rolls vegetarianos con papel de arroz 3) Uno de los primeros paseos en moto, camino a Santichon 4) Elefantes de Pai (¿Más fotos? Click en Fotos – Tailandia)

Chiang Mai

Nuestra estadía en Chiang Mai se centró exclusivamente en el Loy Krathong, el famoso festival de las linternas que se celebra en todo Tailandia y tiene lugar en la noche de luna llena del duodécimo mes del calendario lunar tradicional tailandés; en el calendario occidental viene a coincidir normalmente con la del mes de noviembre. Por este motivo, reservamos con tiempo en una Guesthouse por 3 días y nos pusimos el chip en “modo fiesta nacional y popular”. ¿Querés saber más de esta festividad? Hacé click en Diario – Loy Krathong 2016 – Chiang Mai – Tailandia

En cuanto a la ciudad podemos decir que es la más grande del Norte de Tailandia, la segunda del país después de Bangkok y es una buena puerta para conocer la región. A nosotros nos resultó grande, calurosa y ruidosa. Está repleta de puestos de comida callejera y de locales de masajes y el transporte puede ser un problema si te hospedás lejos del centro y no tenés grandes habilidades para regatear. No hay autobus público, sino unas camionetas rojas que funcionan como una especie de taxis compartidos y se debe negociar el precio antes de comenzar el viaje. También hay tuc-tucs, que son esas motos de 3 ruedas adaptadas a taxi para 2-3 personas, pero son más caros que los taxis rojos.

LO BUENO

  • Loy Krathong – Este festival es altamente recomendable. Si estás planeando ir a Tailandia cerca del mes de noviembre, pegate una vuelta por Chiang Mai, que es uno de los epicentros de los festejos, además de ser una ciudad con buena conexión con Bangkok y la puerta al norte de Tailandia.

LO NO TAN BUENO

  • Los turistas, otra vez. Vamos a parecer unos ermitaños pero otra vez nos chocó la ola de turistas. Era obvio, muy entendible, y hasta necesario por la festividad del Loy Krathong, aunque esto no nos impidió disfrutarla.
  • Es una ciudad mediana/grande. A nosotros nos gustan más los pueblos o ciudades chicas, pero eso es gusto de cada uno.
Fotos: 1) Puesto de venta de insectos para comer 2) y 3) Loy Krathong 4) Tuc-tuc (¿Más fotos? Click en Fotos – Tailandia)

Chiang Dao

En Pai consultamos al dueño de la Guesthouse por algún destino tranquilo y bonito para pasar un par de días una vez finalizado el Loy Krathong. Chiang Mai no nos parecía el mejor lugar para una larga estadía y teníamos ganas de seguir recorriendo estas tierras. Nos sugirió Chiang Dao, un pueblito totalmente desconocido para nosotros.

Así fue como llegamos a este lugar hermoso, rodeado de vegetación y con el imponente cerro Chiang Dao de fondo. El clima siempre estuvo soleado, con un poco de calor durante el día y muy agradable sobre la noche. Ideal para dormir cómodo sin necesidad de encender el ventilador. Además tuvimos la suerte de hospedarnos en una Guesthouse en la que su dueña e hijo nos trataron de manera espectacular, casi como de la familia. Nos mimaron, nos dieron de probar sus platos típicos y compartimos unas lindas guitarreadas alrededor del fuego. Por si les interesa, el lugar se llama Dreamhome y la habitación con baño privado y ventilador nos costó USD 8,75.- por persona, por noche. No fue lo mas económico del viaje, pero si uno de esos gustitos que volveríamos a darnos sin dudarlo.

LO BUENO

  • La paz y tranquilidad que te da estar en un pueblo pequeño, rodeado de verde.
  • Paseos en moto – Como en casi toda Tailandia, es muy recomendable alquilar una moto y salir a andar sin rumbo. Podés conocer las cuevas, el templo que hay al pie del Chiang Dao, cascadas, aguas termales, pueblos chinos y más. Para los más intrépidos, está la alternativa de escalar la imponente montaña de Chiang Dao: el tercer pico más alto del país. Son unas 5 horas de ascenso y 3 de descenso y se recomienda hacerlo con un guía local.
  • Los mercados de los martes y viernes – El mercado de los martes es bien grande y se monta en la calle principal, con muchos puestos de comida, artesanías y ropa. El mercado de los viernes es más pequeño: se hace en un terreno de unos 80 metros sobre la calle principal. En este último conocimos los dumplings azules agridulces, ¡muy pero muy recomendados!

LO NO TAN BUENO

  • Difícil encontrar algo malo sobre Chiang Dao. Pero haciendo un esfuerzo, podemos decir que lo malo es que tuvimos que pagar un taxi desde la estación de autobús hasta la Guesthouse (15 minutos) que nos salió más caro que el pasaje de Chiang Mai a Chiang Dao (1:30 horas). Esto es una situación que se repitió bastante en Tailandia. Muchas veces los transportes te dejan en un punto intermedio, por lo que estás obligado a pagar otro transporte hasta el destino final, así que ¡ojo al piojo!
Fotos: 1) Nuestro hospedaje en Dreamhome 🙂 2) Cerro de Chiang Dao 3) Papaya salad súper picante 4) Cuevas Chiang Dao (¿Más fotos? Click en Fotos – Tailandia)

Chiang Rai

En Chiang Dao decidimos ir más al norte todavía, con muchas ganas de cruzar la frontera, pero inseguros aún de hacerlo. Por eso optamos por visitar Chiang Rai, que se encuentra bien al norte y algunos usan este punto como paso previo a cruzar a Laos por tierra. Como se nos había prometido, es una ciudad mas pequeña y mas auténtica que su vecina-hermana Chiang Mai y el turismo no es el único motor que mueve a la ciudad, por lo que se puede recorrer con un poco más de tranquilidad.

Como ya veníamos haciendo en los otros destinos, decidimos alquilar una moto, lo que parecía lo mas lógico para visitar el Templo Blanco, ubicado a unos kilómetros en las afueras de la ciudad. Vino muy bien haber ganado algo de experiencia en las tranquilas Pai y Chiang Dao porque el tránsito dentro de la ciudad es un poco caótico y las rutas para conocer los alrededores no son muy recomendables para recorrer en moto, ya que camiones y vehículos grandes pasan cerca y a toda velocidad.

En cuanto al Templo Blanco, se dice que fue construido para fomentar el turismo y competir con la ciudad de Chiang Mai. Parece haber funcionado porque al llegar al templo notamos que estaba lleniiiiiisimo de turistas. Resultaba casi imposible sacar fotos sin que aparezca gente por algún rincón de la toma.

Un detalle que notamos en Chiang Rai, pero que puede aplicarse a otros lugares de oriente, es que en muchos aspectos se hace un uso muy inteligente del agua y la vegetación. Pudimos notar que aunque sea en espacios pequeños, recrean a la sabia naturaleza. Vimos patios con vegetación, con fuentes o estanques donde se pueden encontrar peces, que ademas de darle belleza al paisaje, funcionan como depuradores naturales. Un pequeño sistema ecológico que imita a la pacha mama. Cultura milenaria, se suele decir por ahí…

LO BUENO

  • El Templo Blanco – Es un monumento imponente. Tailandia está llena de templos, uno más grande y lujoso que el otro, pero la verdad que éste se destaca no solo por el color (¡blanco! ;))  sino también por su arquitectura y su increíble nivel de detalle.
  • Se la percibe mas auténtica, si se la compara con su vecina Chiang Mai. La gente va a trabajar, los chicos van a la escuela y la ciudad parece tener una cadencia propia que no depende exclusivamente del turismo.
  • El mercado callejero – Un día a la semana se corta una calle central y se arma un mercado gigante. Son como 400 o 500 metros de puestos, en su mayoría de comida. Pedimos disculpas porque no recordamos qué día de la semana es que se hace, pero seguramente si estás el fin de semana los vas a poder disfrutar.

LO NO TAN BUENO

  • El Templo Blanco: otra vez el templo blanco. Nos gustó pero está minado de turistas, por lo que después de sacar algunas fotos de rigor, nos dieron ganas de huir.
  • Andar en moto – Como ya dijimos, se puede andar en moto, pero el tránsito es bastante loco dentro de la ciudad y en las afueras las rutas son también muy transitadas. Para andar en moto, mejor hacerlo en Pai o Chiang Dao.
Fotos: 1) Bici-tuc-tuc 2) El Templo Blanco 3) La flor de loto 4) Danzas típicas en el mercado nocturno (¿Más fotos? Click en Fotos – Tailandia)

Algunos Tips Viajeros

Cerramos nuestra entrada pasando en limpio todo lo vivimos por esos lugares. Aquí van algunos consejos que nos vienen a la mente cada vez que nos preguntan “¿qué tengo que tener en cuenta para ir al norte de Tailandia?”.

  • Regatear: En casi todo Tailandia es mandatario el regateo. Hay quienes dicen que podés conseguir las cosas a ⅓ del primer precio que ponen los vendedores, aunque esto ya dependerá de tu habilidad para negociar. En este aspecto hay un muy buen punto de vista que nos aportó Zaida, nuestra amiga de Barcelona que conocimos en las rutas. En Tailandia, así como en muchos lugares turísticos existen 2 precios: el precio para el local y el precio para el turista. Si accedemos a pagar el precio turista (o más caro), que aún puede parecer barato para nuestros bolsillos occidentales, poco a poco se establece ese precio alto como el precio del mercado, lo que puede llegar al extremo de privar a los propios locales de gozar de estos bienes o servicios. Yendo a un caso concreto, ¿por qué un taxista va a preferir llevar a un local si puede sacar una ganancia 4 veces mayor con un turista? Pasa lo mismo con otros rubros como hotelería o gastronomía. Entonces, pelear por un precio justo no solo beneficia al turista, sino también al local. Es un buen ejemplo de turismo responsable.
  • Usar Grab o Uber: ¿Cómo no nos dimos cuenta de esto antes? Estas son redes de transporte privado que funcionan a través de una aplicación para celular que conecta los pasajeros con los conductores de vehículos registrados. Nos resultaron sumamente útiles tanto en Tailandia como en Malasia, sobre todo porque nos pasó de encontrar a taxistas que nos quisieron cobrar un dineral o a veces ni siquiera nos quisieron llevar porque no les convencía o no entendían cual era el punto de destino. Hasta nos han dejado a mitad de camino por no hacernos entender (aunque en ese caso no hubo mucha voluntad de parte de taxista para comunicarse). Éstas aplicaciones son particularmente útiles en ciudades grandes, porque es allí donde vas a encontrar más oferta de transportistas conectados.
  • Car sickness pills: Así es como vas a conseguir la medicación si sufrís de vértigo o mareos cuando viajás. Y es muy probable que los sufras, porque a los conductores thai les gusta manejar a toda velocidad. A tener en cuenta sobre todo para el trayecto Chiang Mai – Pai.
  • El clima: En Tailandia hay 2 estaciones: una de calor “seco” y otra de calor con lluvia. Hay lugares en los que el aire acondicionado ¡no es un lujo! Hace mucho calor y se complica dormir por las noches. Hay otros donde con un ventilador alcanza. El norte es en general mucho mas fresco que el sur, pero tomá la precaución de revisar el pronóstico antes de ir y de reservar tu hospedaje. También aconsejamos verificar este pequeño detalle: si es temporada de monzón, pensá en evitar Tailandia porque no vas a disfrutar para nada tu estadía.
  • Vacunas y mosquitos: Mucho se habla de este tema y hay opiniones para todos los gustos. Nosotros tomamos las precauciones del caso: ya teníamos la vacuna de Fiebre Amarilla (no olvidar el CERTIFICADO de vacunación porque te lo exigen al llegar al aeropuerto de Tailandia) e hicimos una consulta a un médico clínico que nos recomendó aplicarnos otras en función a los destinos que pensábamos visitar durante nuestro viaje. Nos aplicamos el mismo día todas juntas: Hepatitis A, Fiebre Tifoidea, Difteria y la Anti-Tetánica. Existían otras, como la de Encefalitis Japonesa, pero en su opinión con esas 4 andaríamos bien. En cuanto a los mosquitos, que transmiten enfermedades bastante jodidas, no queda otra que la prevención con un buen repelente. En la medida de lo posible tratamos de usar los menos tóxicos y agresivos para nuestros cuerpecitos, pero que contuvieran DEET. Pero también el DEET es tema en discusión, porque están los que lo defienden a muerte y están los que consideran que es un elemento sumamente tóxico. Acá quizás lo que hay que poner en valor es qué es preferible: si evitar la picadura o la intoxicación por repelente. Nosotros variamos y para quedar bien con todos, usamos un poquito y un poquito. Los mosquitos picaron igual, pero tuvimos la suerte de no contraer ninguna enfermedad.
  • Turismo responsable: como comentamos más arriba, hemos escuchado y sido testigos de situaciones de maltrato animal y de personas. Hay que estar bien despiertos y tenerlo presente a la hora de contratar algún tour. Que las ganas de ver y satisfacer nuestra curiosidad no nos lleven a avalar situaciones de maltrato. Si les interesa saber un poco más sobre Turismo Responsable les recordamos que pueden chequear nuestro post MatePedia – Turismo Sostenible y Turismo Responsable.
  • Alquiler de motos: Son muy económicas y te dan la libertad de moverte por donde quieras. Pero también hay que tomar algunas precauciones al momento de alquilar. Si nunca manejaste una, procurá practicar en alguna zona poco transitada. En Pai vimos muchos turistas enyesados o vendados. Algunas rutas son complicadas, tienen mucha pendiente, muchas curvas y los locales no se caracterizan por manejar despacio. Además, chequeá bien el estado general de la moto al momento de alquilarla; sacá fotos y revisá los frenos, que pueden salvarte de un accidente fulero. Pedí cascos, revisá las luces, velocímetro y carga de combustible. Si sos novato como lo éramos nosotros, pedir una moto con cambios automáticos te va a acelerar la curva de aprendizaje. Como garantía te van a pedir dejar tu pasaporte o dejar un dinero como seguro, aunque en general lo hemos resuelto dejando sólo la identificación de nuestro país. Sugerimos, bajo ninguna circunstancia dejar pasaportes. Te podés comprar un problema muy grande si tenés un inconveniente con la moto.
  • Pedir not-spicy: A menos que seas un maestro en las artes del picantismo, te recomendamos que siempre pidas tus comidas sin picante. El nivel de tolerancia al picante de los tailandeses es mucho mas alto que el nuestro y una dosis “normal” de picante para ellos, puede resultar incomible para un occidental. De todos modos en los lugares turísticos de Tailandia, los cocineros te ven llegar flojito y se dan cuenta que no te la vas a bancar y le ponen poco picante sin que lo pidas. Pero más vale pecar de demasiado precavido que lamentarse más tarde.

Si se te ocurre algún otro tip, si tenes algún comentario, sugerencia o saludito, ¡no dudes en escribirnos!

Hasta acá llega nuestra primera aproximación en tierras Tailandesas. Seguí nuestras publicaciones así no te perdés la segunda parte de nuestra aventura. ¡Tenemos mucho más para compartir!

Saludos y ¡buenas rutas!

Kingscourt, Irlanda, 22.03.17

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