Travel Diary – Southern Thailand

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Y si les contamos como nos fue en el Norte, ¿por qué no compartir también nuestra experiencia en el Sur? Esta entrada cubre nuestro paso por Sukhothai, Bangkok, Koh Chang y Prachuap Khiri Khan. Bangkok fue nuestro primer destino en el Sudeste Asiático y lo visitamos varias veces, pero recién en esta entrada le hacemos justicia y les contamos nuestras impresiones de la Capital de Tailandia.

Si quieren revivir nuestro paso por el norte, click en el siguiente enlace: Norte de Tailandia.

ADVERTENCIA

Si llegaron a este artículo buscando información sobre las paradisíacas playas de Tailandia, de agua azul cristalina y arena blanca, les recomendamos que cambien de blog. Nuestros aportes y recomendaciones van a ser limitados para esta zona, ya que el clima condicionó todo nuestro itinerario. De todos modos prometemos datos jugosos… Quédense un ratito más 😉

En esta parte del mundo no existen estaciones como las conocemos nosotros. En Argentina tenemos bien marcado el verano, otoño, invierno y primavera. En el Sudeste Asiático por otro lado, hay solo dos: calorón y calorón con lluvia. Si están planeando el viaje, lo primero y principal que tienen que saber es cuándo ir. A nosotros se nos ocurrió visitar la costa este de Malasia en diciembre y les podemos asegurar que cuando advierten que llueve, ¡llueve en serio! Por propia experiencia les recomendamos esquivar el monzón en la medida de sus posibilidades.

Existe una página muy buena que explica gráficamente y de una manera muy simple cuáles son las mejores fechas para visitar el Sudeste de Asia: Thailand weather & when to go: January .

Antes de adentrarnos en el tour, si les interesa ver sólo las fotos de Tailandia, les recomendamos hacer click en Fotos – Tailandia.

Bangkok

Siempre se vuelve a Bangkok. Este fue nuestro primer destino, como el de tantos otros que visitan Tailandia. Nos tocó pasar varias veces, ya que es el centro del país y donde se conectan la mayoría de los transportes. Bangkok tiene su encanto propio, además de la buena frecuencia y precio de los pasajes aéreos.

La ciudad nos recibió calurosa, lluviosa y un poco caótica, algo que no nos tomó por sorpresa, por cierto. Estas características y otras, como por ejemplo la cantidad de puestos de comida callejera, el embotellamiento y las motocicletas (con ese caos organizado tan característico), nos recordó a otras ciudades de América Latina en las que hemos estado.

LO BUENO

  • Templos Budistas: Para novatos como nosotros en materia de “viajes por Asia”, fue una visita obligada ir al Wat Pho o al Grand Palace, con su arquitectura, sus increíbles Budas y los detalles infinitos en cada una de sus construcciones. Después de un par de días empezamos a tomar todo con más calma: en Tailandia hay templos a montones, tantos que no se puede caminar más de tres cuadras sin encontrar uno.
  • Lumpini Park: Un lugar que nos pareció simpático de la ciudad fue este parque. No vayan esperando algo mágico o especial, pero siempre se agradece poder transitar por un espacio verde, sobre todo en una ciudad de las características que describimos. Así que si quieren tomarse un respiro de tanto templo y hacer una caminata bajo la sombra, el parque es ¡recomendado!
  • Shoppings: Si les gusta hacer shopping, Bangkok les va a encantar. Hay muchísimos negocios que se especializan en ropa, valijas, tecnología, etc. En algunos se regatea y en otros no tanto, pero si se camina lo suficiente, se pueden encontrar buenos precios en lo que sea que se esté buscando.

LO NO TAN BUENO

  • Embotellamiento: la ciudad es enorme y da la sensación de haber crecido a los ponchazos (de manera no muy planificada). Cuando sea posible, conviene tomar el tren/metro.
  • Más de una vez los taxistas/tuc-tucs/etc nos quisieron cobrar precios ridículamente altos, se negaron a llevarnos y hasta nos dejaron tirados a mitad de camino. Mas abajo les damos algunos tips sobre qué hacer en estos casos.
  • Trampas de turistas: A nosotros nos pasó a la salida del Templo Wat Pho. Se acercó un local muy simpático, nos endulzó el oído un rato y terminó vendiéndonos un paseo por el Río Chao Phraya a un precio bastante alto. Regateamos, conseguimos bajarlo y nos sentimos unos negociadores natos, pero al averiguar más tarde el precio real, nos quisimos morir. “Pecado de juventud” dicen en Argentina, ¡pero de los errores se aprende, señores!
  • No tan “vegan-friendly”: hemos escuchado y leído por ahí que Tailandia es el paraíso para los vegetarianos. Bueno, por propia experiencia podemos decir que no es tan así. Verito es vegetariana y hemos experimentado en “carne propia” (tal vez no sea la expresión más feliz) dificultades para conseguir comida variada. Lo que se vende en los puestos callejeros es bueno y muy barato, pero no hay tantas opciones para vegetarianos estrictos, como lo es mi compañera de rutas. Prácticamente todo tiene algún tipo de carne (cerdo, pollo, vaca, pescado, mariscos) y la variedad de platos sin carne es muy acotada, por lo que muchas veces tocó repetir lo mismo durante varios días seguidos. Para quienes visitan el país por una semana, es cuestión de vivir a Pad Thai y listo. Para nosotros, que estuvimos un mes y medio, no nos resultó del todo sencillo porque además los alojamientos no suelen tener cocina porque todo el mundo come afuera (los mismos locales lo hacen); por lo que tampoco había manera de cocinarnos nuestros propios alimentos.
Fotos 1) Buda reclinado en Wat Pho 2) Grand Palace 3) Stir fried noodles (uno de nuestros favoritos y apto para vegetarianos) 4) Río Chao Phraya

Sukhothai

Si vemos el mapa, Sukhothai está lejos de encontrarse al sur del país. Igualmente está incluido en este post porque formó parte de la segunda etapa del viaje; cuando ya empezamos a bajar luego de nuestra excursión al norte de Tailandia (si no lo viste, acá está el post). Sukhothai significa “Amanecer de la felicidad” y aquí se pueden encontrar ruinas de lo que fue la capital del primer reino de Siam, hace unos 800 años. Ahora forman parte del Parque Histórico Sukhothai, patrimonio de la UNESCO.

¿Nuestra experiencia? Nos hospedamos en una guesthouse ubicada en la ciudad nueva, que está a unos 12 km de la ciudad “vieja” donde están las ruinas. Pagamos unos 7 U$S por persona por noche por una habitación con aire acondicionado que resultó ser indispensable para sobrellevar el calor de la ciudad, que es ¡terrible!

Para ir a las ruinas nos tomamos uno de esos camio-taxis compartidos (o chiva en otros países) que recorren la calle principal de la ciudad nueva y nos dejó en la puerta del Parque. Allí alquilamos unas bicicletas que nos facilitaron el recorrido porque el parque es bastante grande. De todos modos también se puede hacer caminando. Es un parque precioso con mucha vegetación (una bendición para el calor que hace), donde se pueden encontrar los monumentos y construcciones que aún quedan en pie. En este lugar sentimos que nos quedamos un poco cortos. Tal vez hubiese sido bueno contratar algún guía turístico que nos explicara y pusiera en contexto de qué es lo que pasó en el siglo XIII cuando se construyeron estos monumentos y cuáles fueron las causas de su caída. De todos modos, el paseo el hermoso.

LO BUENO

  • Las ruinas y el paseo en bicicleta: creo que no hace falta explicar lo imponentes que pueden ser los monumentos Tailandeses y el hecho de que están en ruinas le da un aspecto aún más místico y mágico. Saquen sus propias conclusiones:  Fotos-Tailandia.

LO NO TAN BUENO

  • El calor y nuestro tiempo de estadía: nos quedamos cuatro noches y creemos que con dos era suficiente, ya que alcanzan para ver las ruinas y recorrer el pueblo. Como dijimos, hace mucho calor y no salimos del hotel, salvo a la noche para comer y cuando hicimos la visita a las ruinas. Esto se agrava si tenemos en cuenta que no hay cursos de agua cercanos, donde poder pegarse una buena refrescada.

Koh Chang

Dice el traductor: Koh=isla; Chang=elefante. Koh Chang fue lo que más nos gustó del sur, recordando que nuestra experiencia playera fue muy escasa debido al mal tiempo. Esta isla fue un resumen de lo que sabíamos que representa Tailandia para el mundo occidental: playas paradisíacas, bungalows alejados a precios económicos y monos curiosos. Pero también tiene la otra cara: la del turismo masivo que incluye la explotación de elefantes y una zona roja de bares y discos a todo volumen que no conectan demasiado con la armonía de la isla. La zona más ruidosa y populosa se llama, irónicamente, Lonely beach o “playa solitaria”.

Para llegar desde Bangkok, primero tuvimos que tomar un autobús hasta Trat. Desde la terminal tomamos un taxi compartido hasta Leamngob, que es el pueblo donde se ubica el puerto. Allí compramos los tickets del ferry y tomamos otro taxi hasta el puerto (a cargo de la empresa) y finalmente cruzamos hasta la isla. Una vez allí tuvimos que tomar otro taxi, bastante caro, ya que el ferry deja a todos los turistas en el norte y bastante lejos de donde están ubicados la mayoría de los alojamientos. En resumen, estuvimos casi todo el día viajando y gastando más de lo previsto en transporte. Esta es una práctica habitual por esas tierras: en teoría el transporte te lleva del punto A al punto B, pero cuando llegás te das cuenta que todavía te faltan un par de kilómetros y estás obligado a contratar otro transporte para llegar a destino.

Nuestra experiencia en Koh Chang fue muy agradable. Nos hospedamos en un bungalow y luego en un mono ambiente, ambos bastante alejados de la Lonely beach, por lo que pudimos dormir tranquilos por la noche. Alquilamos una moto, como en la mayoría de las ciudades de Tailandia, y recorrimos muy plácidamente toda la isla, casi de punta a punta.

Muy cerca de Koh Chang hay otras dos islas: Koh Mak y Koh Kut. Están a un par de horas en bote y, según nos contaron algunos amigos, tienen playas aún más paradisíacas, tranquilas, y exclusivas que Koh Chang. También un poquito más caras para hospedarse, pero valen la pena. Nosotros no cruzamos porque ya estábamos cansados de tanto viaje y preferimos quedarnos con lo bueno conocido. Estos últimos días nos hospedamos en un mono ambiente por el que pagamos unos 9 U$S y constaba de una habitación amplia, con cama doble y un lindo baño privado. Era un complejo de mono ambientes ubicados sobre un colina, con buena atención, linda vista y lejos del ruido.

LO BUENO

  • Las playas paradisíacas de arena blanca. Las que mas nos gustaron son las que están mas al sur de Bailan Beach. También tenemos muy buenas referencias de las vecinas islas de Koh Mak y Koh Kut.
  • Las motitos. Otra vez la moto fue muy adecuada para recorrer la isla. ¡Ojo con los otros motoqueros y con los taxis que conducen demasiado rápido!

LO NO TAN BUENO

  • La ruidosa zona de Lonely Beach.
  • El turismo irresponsable y el maltrato a los elefantes. Aquí fue donde nos topamos con imágenes muy tristes de elefantes encadenados y obligados a realizar todo tipo de actividades para entretener a los turistas. Les sugerimos leer el post que publicamos sobre este tema: Turismo con Elefantes.

Prachuap Khiri Khan

Prachuap Khiri Khan no estaba ni remotamente en nuestros planes, pero considerando el mal tiempo que estaba haciendo en las típicas playas de postal (las de Phuket, Krabi, Koh Phi Phi, Koh Tao, etc.), optamos por incluirla en nuestro itinerario. Nos la sugirió una amiga española que conocimos en Koh Chang y que disfrutaba de viajes similares a los nuestros; por lo que decidimos hacerle caso.

Para ese entonces ya se había sumado a la tropa Loló, la mamá de Verito. Fuimos a buscarla al aeropuerto en Bangkok, nos quedamos unos días allí para que se fuera aclimatando a Tailandia, y nos tomamos el tren que conecta a la capital con Kuala Lumpur, Malasia. ¡Sí, es larguísimo el recorrido de este tren! Nosotros hicimos solo el primer tramo; Prachuap está a unas 5 horas en tren y es un destino más bien elegido por los locales, cuando deciden escaparse un fin de semana de la gran ciudad.

¡En Prachuap conocimos el famoso masaje Thai! Después de un mes y medio recorriendo Tailandia, finalmente caímos en la tentación. Veníamos con mucho prejuicio respecto a los masajes porque sabíamos que no para todos tiene el mismo sentido y éramos muy conscientes del hecho de que Tailandia es también famosa por su alto índice de prostitución y actividades relacionadas. Pero lo cierto es que en todo el país hay muchos locales de masajes, casi tantos como templos, y no todos están destinados al turista que viaja para realizar todas las actividades que en su país son condenadas. En nuestro caso, mientras terminábamos de comer algo que habíamos comprado en un puestito del mercado callejero que se arma en la calle principal sobre la costanera, se nos acercó una mujer con mucha facilidad para la venta, que nos convenció de hacernos el masaje. Ahí mismo, en unas reposeras en la calle y mirando al mar, nos sentamos los tres y compartimos un lindo momento. ¡Recomendado!

Por último y no menos importante: la Montaña de los Monos (Khao Chong Krajok). Muchos monos, muchos muchos monos… ¡Nunca en nuestras vidas habíamos visto tantos monos juntos! Es impresionante esta caminata. En el pueblo, hacia el norte hay una colina que vale la pena conocer. Son unos cuantos escalones de cemento en los que literalmente tenés que tener cuidado de no pisar ningún mono. Hay monos en el sendero, en la escalera, en los árboles, en el templo, ¡en todos lados! Lo bueno es que no son agresivos y generalmente, salvo por los cachorros curiosos, suelen evitar a la gente. Sin embargo, hay que tener cuidado porque hemos leído por ahí que pueden llegar a ser violentos, pero habrá que investigar cuál fue la situación que los llevó a comportarse así. Les sugerimos también cuidar bien los objetos de valor. Si llegan a la cima, además, van a poder disfrutar de la mejor vista de todo el pueblo. Se puede ver claramente como se dibuja la línea de la costa, las bahías y demás.

LO BUENO

  • El mercado callejero sobre la costanera.
  • Los masajes Thai en la calle.
  • La poca cantidad de turistas. Aunque esto era bastante lógico teniendo en cuenta el clima.
  • La montaña de los monos: son muchos, muy simpáticos y para nada agresivos. Solo intimida un poco la cantidad increíble que hay.

LO NO TAN BUENO

  • El clima, pero eso no se lo vamos a adjudicar a Prachuap, sino a nuestra pobre planificación.

Algunos Tips Viajeros

Cerramos nuestra entrada pasando en limpio todo lo vivimos por estos lugares. Como lo hicimos en nuestra entrada del Nnorte, aquí van algunos consejos que nos vienen a la mente cada vez que nos preguntan “¿qué tengo que tener en cuenta para ir a Tailandia?”

  • Regatear: En casi toda Tailandia es mandatario el regateo. Hay quienes dicen que podés conseguir las cosas a ⅓ del primer precio que ponen los vendedores, aunque esto ya dependerá de la habilidad para negociar. En este aspecto hay un muy buen punto de vista que nos aportó Zaida, nuestra amiga de Barcelona que conocimos en las rutas. En Tailandia, así como en muchos lugares turísticos existen 2 precios: el precio para el local y el precio para el turista. Si accedemos a pagar el precio turista (o más caro), que aún puede parecer barato para nuestros bolsillos occidentales, poco a poco se establece ese precio alto como el precio del mercado, lo que puede llegar al extremo de privar a los propios locales de gozar de estos bienes o servicios. Yendo a un caso concreto, ¿por qué un taxista va a preferir llevar a un local si puede sacar una ganancia 4 veces mayor con un turista? Pasa lo mismo con otros rubros como hotelería o gastronomía. Entonces, pelear por un precio justo no solo beneficia al turista, sino también al local. Es un buen ejemplo de turismo responsable.
  • Usar Grab o Uber: ¿Cómo no nos dimos cuenta de esto antes? Estas son redes de transporte privado que funcionan a través de una aplicación para celular que conecta los pasajeros con los conductores de vehículos registrados. Nos resultaron sumamente útiles tanto en Tailandia como en Malasia, sobre todo porque nos pasó de encontrar a taxistas que nos quisieron cobrar un dineral o a veces ni siquiera nos quisieron llevar porque no les convencía o no entendían cual era el punto de destino. Hasta nos han dejado a mitad de camino por no hacernos entender (aunque en ese caso no hubo mucha voluntad de parte del taxista para comunicarse). Éstas aplicaciones son particularmente útiles en ciudades grandes, porque es allí donde vas a encontrar más oferta de transportistas conectados.
  • El clima: En Tailandia hay 2 estaciones: una de calor “seco” y otra de calor con lluvia. Hay lugares en los que el aire acondicionado ¡no es un lujo! Hace mucho calor y se complica dormir por las noches. Hay otros donde con un ventilador alcanza. Tomá la precaución de revisar el pronóstico antes de ir y de reservar tu hospedaje. También aconsejamos verificar este pequeño detalle: si es temporada de monzón, pensá en evitar Tailandia porque no vas a disfrutar para nada tu estadía.
  • Vacunas y mosquitos: Mucho se habla de este tema y hay opiniones para todos los gustos. Nosotros tomamos las precauciones del caso: ya teníamos la vacuna de Fiebre Amarilla (no olvidar el CERTIFICADO de vacunación porque te lo exigen al llegar al aeropuerto de Tailandia) e hicimos una consulta a un médico clínico que nos recomendó aplicarnos otras en función a los destinos que pensábamos visitar durante nuestro viaje. Nos aplicamos el mismo día todas juntas: Hepatitis A, Fiebre Tifoidea, Difteria y la Anti-Tetánica. Existían otras, como la de Encefalitis Japonesa, pero en su opinión con esas 4 andaríamos bien. En cuanto a los mosquitos, que transmiten enfermedades bastante jodidas, no queda otra que la prevención con un buen repelente. En la medida de lo posible tratamos de usar los menos tóxicos y agresivos para nuestros cuerpecitos, pero que contuvieran DEET. Pero también el DEET es tema en discusión, porque están los que lo defienden a muerte y están los que consideran que es un elemento sumamente tóxico. Acá quizás lo que hay que poner en valor es qué es preferible: si evitar la picadura o la intoxicación por repelente. Nosotros variamos y para quedar bien con todos, usamos un poquito y un poquito. Los mosquitos picaron igual, pero tuvimos la suerte de no contraer ninguna enfermedad.
  • Turismo responsable: como comentamos más arriba, hemos escuchado y sido testigos de situaciones de maltrato animal y de personas. Hay que estar bien despiertos y tenerlo presente a la hora de contratar algún tour. Que las ganas de ver y satisfacer nuestra curiosidad no nos lleven a avalar situaciones de maltrato. Si les interesa saber un poco más sobre Turismo Responsable les recordamos que pueden chequear nuestro post MatePedia – Turismo Sostenible y Turismo Responsable.
  • Alquiler de motos: Son muy económicas y dan la libertad de moverte por donde quieras. Pero también hay que tomar algunas precauciones al momento de alquilar. Si nunca manejaron una, procuren practicar en alguna zona poco transitada. En Pai vimos muchos turistas enyesados o vendados. Algunas rutas son complicadas, tienen mucha pendiente, muchas curvas y los locales no se caracterizan por manejar despacio. Además, chequeen bien el estado general de la moto al momento de alquilarla; saquen fotos y revisen los frenos, que pueden salvarlos de un accidente feo. Pidan cascos, revisen las luces, velocímetro y carga de combustible. Si son novatos como lo éramos nosotros, pedir una moto con cambios automáticos les va a acelerar la curva de aprendizaje. Como garantía les van a pedir dejar el pasaporte o dejar un dinero como seguro, aunque en general lo hemos resuelto dejando sólo la identificación de nuestro país. Sugerimos, bajo ninguna circunstancia dejar pasaportes. Se pueden comprar un problema muy grande si tienen un inconveniente con la moto.
  • Pedir not-spicy: A menos que sean maestros en las artes del picantismo, les recomendamos que siempre pidan sus comidas sin picante. El nivel de tolerancia al picante de los tailandeses es mucho mas alto que el nuestro y una dosis “normal” de picante para ellos, puede resultar incomible para un occidental. De todos modos en los lugares turísticos de Tailandia, los cocineros nos ven llegar flojitos y le ponen poco picante sin que lo pidamos. Pero más vale pecar de demasiado precavido que lamentarse más tarde.

Si se les ocurre algún otro tip, si tienen algún comentario, sugerencia o saludito, ¡no duden en escribirnos!

Saludos y ¡buenas rutas!

Brindisi, Italia, 28.04.17

 

3 thoughts on “Travel Diary – Southern Thailand

  1. Hola Mates!! Los felicito por su blog! Esta excelente por cierto… Las fotos fabulosas y sus entradas muy informativas. Definitivamente no es “otro aburrido blog de viajes” 🙂

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