Tips Viajeros – Sobre la planificación de un viaje

Planificar un viaje puede resultar un poquitin desgastante y tedioso cuando no se sabe por dónde empezar y hay demasiada información dando vueltas. Y si sos un planificador de los nuestros, de esos que no se largan a la pileta sin salvavidas, tener una idea de a dónde vas a ir, cómo te vas a mover o a dónde te vas a quedar, te puede ayudar a viajar un poco más tranquilo, sobre todo cuando el destino se encuentra lejos de lo conocido.

Nosotros no somos ninguna clase de “gurú viajero”, pero tenemos algo de experiencia y podemos compartir lo que nos sirvió y lo que no, teniendo en cuenta nuestras vivencias, nuestros bolsillos y nuestra forma de ser. Tené siempre eso presente a la hora de leer artículos de viaje, porque que le haya servido a alguien más, no quiere decir necesariamente que te vaya a servir a vos también. Hay tan pocas probabilidades de que te suceda exactamente lo mismo que alguien más vivió (que tengas el mismo presupuesto, que viajes en la misma época, en el mismo año, con las mismas condiciones, el mismo equipaje, la misma compañía… etc. etc. etc.), que no sería para nada realista tomar la experiencia ajena completa y querer adaptarla a tu proyecto. No obstante, es bueno leer e informarse porque en algunos puntos son muchos viajeros los que coinciden y hay tips que pueden llegar a salvar las papas en más de una situación.

En fin. Cada uno tomará lo que le sirva. El resto es propia experiencia de viaje, que no es más que el resultado de la vivencia en carne propia.

¿Por dónde empezar?

Pffff… Por dónde empezar? Para empezar hay que encontrarle la punta al ovillo. Primero y principal, tenés que estar convencido de lo que querés hacer. Si es un viaje de placer, ese tiene que ser el objetivo: disfrutar. Y el disfrute tiene muchas caras. Algunos disfrutarán relajándose en una reposera frente a la pileta de un hotel 5 estrellas, piña colada en mano. Otros preferirán empaparse en un río correntoso mientras reman en un bote esquivando piedras. Otros soñarán con ver la puesta del sol en un templo budista escuchando el sonido de las aves y una cascada relajante…

El planificar un viaje es una buena manera de conocerse un poquito mejor, porque hay que plantearse muy en serio cual es el objetivo que se busca, cómo se lo quiere lograr y que nos gustaría evitar. Y acá aclaramos poniendo especial énfasis y ceño fruncido de “ésto va en serio”, que si lo que se busca con un viaje es escapar de los problemas, lamentamos decirte que los problemas nos persiguen a donde vayamos. Los viajes no son la solución a ningún problema. Pueden ayudarnos a poner la cabeza en fresco para analizarlos de otra manera; pueden darnos el empujoncito que necesitamos para seguir adelante; pueden ayudarnos a crecer con las experiencias que podemos llegar a vivir. Pero también esto depende de como se los encare, teniendo muy en claro, nuevamente, cuál va a ser el objetivo y poniendo todas nuestras energías a disposición para que se concrete como queremos.

Otra aclaración: estar convencidos no significa no tener miedo. Los miedos ante una situación diferente a lo que estamos acostumbrados, son totalmente normales y parte del desafío del viajero es hacerles frente. Por eso es tan importante estar seguros de lo que se va a hacer. Las buenas experiencias se transformarán en recuerdos lindos y anécdotas de viaje. De las malas hay que aprender y tomar lo que nos pueda llegar a servir para el resto del recorrido. Con o sin experiencia nadie esta excento de nada. Hay que ser precavido en los aspectos que podemos manejar y en los que no, solo esperar siempre lo mejor y cruzar los dedos. Si no se puede controlar, no hay razón para preocuparse, porque te preocupes o no, si tiene que pasar, va a pasar.

¿Cómo elegir el lugar?

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Volando hacia Australia, vía Nueva Zelanda

Una vez convencido de realizar el viaje, toca resolver a dónde ir. Si solamente querés salir y no importa en lo absoluto a dónde, buscate un globo terráqueo, cerrá los ojos, hacelo girar y apoyá el dedo donde caiga. Ahi tenes el lugar por donde empezar. ¡Pero no vale volver a girarlo porque no te gustó el resultado!

Ahora, si la idea es conocer un lugar que realmente coincida con lo que estás buscando, una buena idea es determinar el criterio de elección para luego realizar una búsqueda por internet. Para ser más gráficos: suponiendo que para nuestro próximo destino estemos buscando playa, buen clima, tranquilidad y que sea económico, buscando esas palabras en internet, aparecen resultados como: Brasil, Perú, México, Puerto Rico y Tailandia, entre otros. Para elegir entre estos, sería recomendable informarse un poquito más sobre cuáles son las ventajas y desventajas de cada lugar y luego comenzar a descartar para que finalmente quede la opción que reúna más condiciones de las que estás buscando.

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¿Cuándo viajar?

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“Lluviecita” en el Podocarpus, Ecuador

Muchos destinos tienen temporada baja y alta y los precios pueden variar drásticamente entre una y otra. Que sea temporada alta no quiere decir que sea la mejor época para viajar, sino que muchas veces está condicionada por las vacaciones locales o de los países limítrofes. A veces resulta mucho mejor elegir las temporadas bajas, no solo por el precio, sino también por la cantidad de turistas que vas a encontrar en el lugar. Sin embargo, recomendamos que se guíen más por el clima y festividades porque el clima puede condicionar enormemente la estadía en un lugar y las festividades pueden resultar sumamente interesantes como parte de la cultura a conocer.

Con respecto al clima, hay destinos en los que las temporadas se dividen entre temporada de lluvia y temporada seca. Cuando es ese el caso, no lo tomen a la ligera. En época de lluvia, las playas se ensucian, el sol nunca sale, las caminatas a lugares de montaña pueden llegar a resultar peligrosas y hay sitios turísticos que hasta llegan a cerrarse para evitar cualquier tipo de incidente. Cuando visitamos el Parque Nacional Podocarpus, en el sur de Ecuador, resultó ser justo temporada de lluvia y tuvimos que quedarnos encerrados en una cabaña durante toda la estadía porque el clima no dejaba ni asomar la nariz afuera. Llegamos en el preciso momento en el que un grupo de guardaparques se encontraba buscando una pareja de turistas perdidos que se habían adentrado en el bosque, aun habiendo sido advertidos de las malas condiciones climáticas. Acá no es solo cuestión de llevar o no llevar paraguas. ¡A prestarle especial atención!

Pasajes

Habiendo ya decidido el lugar a dónde ir y la fecha para viajar, te recomendamos un buscador en el que podés encontrar precios de pasajes, otros destinos cercanos y combinaciones, así como también comparaciones de precios de diferentes aerolíneas o hasta contactos con agencias de viaje. El buscador se llama Skyscanner y nos ha servido bastante a la hora de encontrar el mejor precio. Hay que tener en cuenta que de acuerdo al destino, se pueden encontrar diferencias significativas entre temporadas y también el día de la semana en el que se saca el pasaje y el día en que se toma el avión.

Documentación

Asesorate muy bien sobre la documentación que te van a pedir al momento de viajar porque hay muchos países que son exigentes con este tema y el saber con anticipación te puede ahorrar dolores de cabeza o peor aun, que tengas que pegar la vuelta antes de comenzar con el viaje. Muchas embajadas tienen sitio web actualizado con toda esa información. Tenete siempre el pasaporte al día y con varios meses de validez porque hay lugares en los que no te van a dejar entrar si no cumplis con esas condiciones.

Salud

No te olvides de averiguar sobre las exigencias del lugar a visitar, porque muchos países te piden que tengas aplicadas ciertas vacunas o te solicitan que te hagas ciertos estudios médicos para otorgar la visa de ingreso. Si el viaje que planeas hacer va a ser largo y con múltiples destinos, te sugerimos que tengas a mano y al día la libreta de vacunación y los certificados correspondientes.

Alojamiento

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En la habitacion que alquilamos en South Morang, Melbourne, Australia, por Airbnb 

 

También dependiendo del destino, hay algunas consideraciones a tener en cuenta. Nosotros siempre buscamos precio, pero a la vez también intentamos que la estadía no sea una tortura, por lo que si la diferencia es mínima entre quedarnos en una habitación con ventilador y tener una habitación con aire acondicionado en un lugar extremadamente caluroso, ni siquiera lo ponemos en consideración. Pero nuevamente, todo depende del tipo de viaje que se quiera emprender. No todos los viajeros están dispuestos a compartir una habitación con 10 personas más, aún si se ahorran unas monedas, así como puede que haya muchos que eviten a toda costa gastar dinero en alojamiento, pudiendo evitarse. También depende de con quién se comparta el viaje. Para los que viajan solos y les gusta socializar, una cama en una habitación compartida en un hostel es una opción muy tenida en cuenta. Por otro lado, los que viajan en pareja como nosotros, quizás buscarán tranquilidad en una habitación privada, que no siempre es la opción más cara.

Por experiencia propia y haber hecho ya muchas reservas durante todo el viaje, una buena manera de encontrar la opción ideal es utilizar alguno de los buscadores especializados a tal fin. Para reservar en hoteles, hostels, guesthouses y otros, nosotros usamos Booking y Hostelworld. La ventaja que tienen estos buscadores es que te ahorran mucho tiempo al tener toda la información que necesitás, de una cantidad enorme de opciones, dentro del mismo sitio. Podés encontrar precios, puntuación y referencias de acuerdo a diferentes categorías, fotos del lugar y de las habitaciones, mapas de cómo llegar, contacto con el alojamiento e información general. Podemos decir que son de confianza porque los hemos utilizado en numerosas ocasiones y jamás hemos tenido inconvenientes. Lo malo es que te cobran un recargo por sobre el precio que te cobraria el hospedaje, que en una gran cantidad de reservas, hace diferencia. Para ese caso, una alternativa sería realizar la búsqueda a través de éstas aplicaciones y una vez elegido el alojamiento, buscar los datos de contacto y hacer la reserva directa y sin intermediarios.

Si la idea es vivir una experiencia diferente compartiendo con gente local, tenemos dos opciones para recomendar. La primera, también paga, es Airbnb. Esta es una aplicación mediante la cual podés realizar la reserva de alojamiento particular en una casa de familia, un departamento o hasta el alquiler de un motorhome como dormitorio. También hay una gran variedad de opciones, casi siempre de particulares pero otras veces de inmobiliarias, con fotos, referencias, descripción del alojamiento, precios, zonas y contacto con el dueño del lugar. No la usamos tantas veces como a las otras dos opciones, pero todas las experiencias fueron positivas. De acuerdo al país, en algunos lugares es más económico que quedarse, por ejemplo, en un hostel, y tiene la ventaja de que se puede compartir con locales, con sus estilos de vida, costumbres, comidas y demás. La desventaja que le encontramos es la misma que en el caso de las otras dos aplicaciones. Se cobra una comisión y el costo es más elevado que si se alquilara directamente y sin intermediarios.

La segunda opción que recomendamos para compartir con locales, pero ya gratuita, es la de utilizar la red social viajera de Couchsurfing. Ya contamos en rasgos generales de que se trata, por lo que no vamos a ahondar demasiado (si queres leer el artículo completo, hacé click aquí). La idea es compartir entre viajeros y locales, alojamiento, experiencias o simplemente tips o ayuda durante la estadía. Cada participante se crea un perfil con una descripción general, en ese mismo perfil aparecen referencias de las personas con las que se compartieron experiencias de viaje y algunos datos más. El alojamiento se ofrece sin fines de lucro, con el solo objetivo de realizar un intercambio cultural, por lo que las dos grandes ventajas son esas: es sin costo y la experiencia puede resultar muy positiva. La desventaja quizás sería que aun con referencias positivas y negativas nadie esta excento de no sentirse cómodo o vivir una situación no tan agradable.

Hay muchas opciones dando vueltas. Solo habrá que encontrar la que más se ajuste a tu situación de viaje.

Medios de Transporte

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En uno de los Trams de Melbourne, Australia 

 

Dependiendo del lugar que planees visitar, hay países que tienen un sistema muy organizado de transporte local y tienen sitios web donde se pueden consultar las rutas y modos de llegar, así como tarjetas de transporte que reemplazan el uso de efectivo o para tramos más largos, la posibilidad de comprar el ticket con tiempo de anticipación. Sea cual sea la situación, a nosotros nos sirvieron mucho las aplicaciones de mapas como googlemaps, que tienen información actualizada a nivel mundial. La desventaja es que el buscador y las indicaciones no funcionan si no tenes el celular conectado a internet, por lo que conviene hacer la búsqueda con tiempo y no borrar los datos, o descargarse mapas que funcionen fuera de línea.

Siempre es bueno, de todas maneras, tener algún mapa de la ciudad que se está visitando por cualquier eventualidad, sobre todo cuando el idioma que se habla es diferente y cuesta pedir o recibir indicaciones.

Comida

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Comidita hindú en Vilcabamba, Ecuador

Una de las partes más divertidas del viaje, pero a la vez más desafiantes, es probar la gastronomía lugareña, si te gusta y disfrutás tanto como nosotros de un buen plato de comida. Si no tenés inconvenientes en consumir lo que te ofrezcan, es solo cuestión de probar y entregarse por completo al sin fin de sabores que caracterizan a cada lugar. Pero, si por el contrario, tenés alguna condición que no podés pasar por alto a la hora de elegir los alimentos, es aconsejable informarse un poquito con anticipación sobre las costumbres y los platos que podés llegar a consumir a donde estás planeando viajar. Si ves que se complica demasiado porque no hay opciones que se adapten a tu paladar, hay muchos alojamientos que cuentan con cocina y utensilios para que puedas preparar tus propios alimentos y así saber qué te estás por meter a la boca.

En mi caso particular, siendo vegetariana, no siempre encuentro opciones en abundancia para comer, sobre todo porque hay muchos países que basan su alimentación en carne de todos los tipos habidos y por haber y tanto vegetales como frutas son considerados sólo acompañamientos. En las ciudades más grandes se puede encontrar mayor variedad, pero en los pueblos pequeños, a veces hay que conformarse con comer lo que haya o encontrar un lugar donde cocinarse. Cuando recorrimos la costa Colombiana, por ejemplo, hubo un par de días en los que no conseguimos alojamiento con cocina y por falta de opciones en los puestos callejeros o los restaurantes locales, sólo comí arroz, lechuga y tomate. Sólo fueron un par de días y la situación no fue tan crítica como para terminar a piel y hueso, pero extrañé como nunca todo lo que en otros momentos tuve de sobra. Y si… cuando hay, no se aprovecha y cuando no, se extraña!

La comida es una parte importante de la cultura y es muy interesante conocer las costumbres locales en torno a la alimentación. Desde qué se come, hasta cómo se come, en qué situaciones, qué tradiciones hay al sentarse o no… Todo es parte del modo y calidad de vida del lugar y todas esas diferencias hacen más rica (en todo sentido) la experiencia de viaje.

¿Qué equipaje llevar?

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Mudandonos de casa, saliendo de Balwin North, Melbourne, Australia.

Respecto al equipaje, nuevamente aportando desde nuestras propias vivencias, te aconsejamos sobre todo que viajes ligero. Independientemente del tipo de equipaje que se lleve, mochila o valija, lo bueno es viajar liviano, con pocas cosas y sólo lo necesario. Muchas de las cosas que uno lleva se pueden conseguir tranquilamente en casi todos los lugares que visites. Asesorate sobre el clima y pensá qué actividades vas a hacer a la hora de elegir la ropa a llevar. No te olvides de la cámara de fotos, de un cuadernito para anotar, de los documentos, dinero y de un botiquín de emergencia con todo lo que puedas llegar a necesitar en el camino (medicamentos por enfermedades crónicas, aspirinas, alcohol, curitas, pastillas de carbón, algo para las náuseas o el mareo y repelente, entre otros). El resto va a variar de acuerdo al viaje, a la persona, al destino y a la experiencia. Mucho más no podemos aportar. Nosotros trajimos, dejamos, compramos y el equipaje mutó numerosas veces durante todo el viaje. Este aspecto es tan personal que cada uno tendrá que determinar qué tener en cuenta. Pero si tenés ganas de leer un poquito más al respecto, te recomendamos el artículo de Natalia Mendez Sarmiento, otra blogera viajera copada que explica con su propia experiencia cómo ella arma su equipaje de viaje: Organizando un Viaje (II).

Si todavía no decidiste si llevar mochila o llevar valija, que es una de las preguntas del millón, podemos decirte que en nuestro caso pasamos por ambas y por el tipo de viaje que hacemos, por el momento, preferimos una valija cómoda, chica o mediana, con buenas ruedas y lo menos llamativa posible. Las mochilas, aun de buen diseño y con poco peso, pueden llegar a lastimar mucho la espalda al cargarlas o descargarlas y si los tramos con mochila a cuestas son largos. Por otro lado, en lugares calurosos, son verdaderamente incómodas y a la hora de viajar en avión, colectivo o tren, hay muchas probabilidades de que se enganchen y se rompan, por la cantidad de correas y bolsillos que tienen. Nosotros no hicimos “dedo” ni “autostop”, y la mayoría de los trayectos que caminamos con la mochila encima, fueron sobre terreno por el que tranquilamente pueden circular las rueditas de una valija. Por estos mismos motivos, antes de comenzar el segundo viaje vendimos las mochilas y nos compramos unas valijas pequeñas que conseguimos en oferta a un cuarto del precio que habíamos pagado anteriormente. Ahora veremos si se bancan la prueba de fuego: ¡el Sudeste Asiático!

Guias de viaje

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La guía que me acompaño durante todo el viaje por Peru

Probamos un par y definitivamente quien sabe, a nuestro entender, es la gente de Lonely Planet. Las guías son muy prácticas, tienen información importante que se complementa con un poquito de historia, geografía y datos curiosos y te evita depender por completo de la conexión de internet para conseguir información sobre el lugar que estás visitando. Nuevas suelen ser muy muy caras, pero se pueden conseguir en librerías de usados, en tiendas de artículos de segunda mano y en los mismos alojamientos donde te hospedás. En nuestro caso, estábamos buscando la edición nueva para nuestro próximo viaje, vimos que salía alrededor de USD 30 y comenzamos a mirar en las tiendas de segunda mano. Conseguimos una edición vieja, del ‘94, a solo USD 0,75. ¡Una ganga! Pueden haber datos que ya no sirvan, pero la mayoría se pueden adaptar tranquilamente.

Conclusión

Nuevamente… Cada uno irá armando su propia experiencia de viaje y de esa experiencia se aprende.
No hay una receta universal que se adapte a todo el mundo o a todo viaje. Esto que compartimos es en base a nuestras propias vivencias y lo armamos en plena planificación de nuestro próximo viaje, porque hay momentos en los que toda la información que hay dando vueltas nos desborda y uno no sabe para dónde rajar. Así que los (y nos) aconsejamos a tomárselo con calma y disfrutar también de la planificación, no sólo de la llegada al lugar. La planificación ya es parte del viaje. Registrá todo lo que puedas de la experiencia porque te va a servir para cuando decidas largar nuevamente, pero también tenelo como el recuerdo de un momento especial que no se va a volver a repetir. Puede ser el comienzo de una experiencia de vida inolvidable.

Ahora te invitamos a que vos también nos compartas tus recorridos! O si considerás que se nos escapó algo importante, sugerencias, comentarios… todo es bienvenido. ¡Buenos caminos viajeros y viajeras! ¡Hasta que las rutas nos reencuentren!

2 thoughts on “Tips Viajeros – Sobre la planificación de un viaje

  1. me gustaron las recomendaciones. Gracias!!! Las tendré en cuenta.
    Es importante confirmar con la aerolínea contratada para el viaje, el tamaño, peso y cantidad de equipaje permitido, tanto para despachar por carga, o como equipaje de mano, para evitar cargos extra. Por ejemplo en mi último viaje, me permitieron despachar solo una valija (cuando las veces anteriores, despache sin inconvenientes, mas de una). La segunda era con cargo extra.

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