Tips Viajeros – Turismo con Elefantes

Estoy intentando terminar este post desde hace un tiempo porque aunque parezca lo contrario, siempre le damos vueltas y vueltas a todo lo que escribimos para que sea lo más preciso posible y el mensaje que queremos transmitir se entienda. Pero en este caso me pasó que me enredé en demasiados datos innecesarios, demasiada información que quise incluir porque me pareció importante, pero en realidad lo concreto y que no quiero que se pierda entre tanto escrito, es sumamente simple:

CUIDADO con el turismo con elefantes

  • Los elefantes no deberían cargar gente sobre sus lomos
  • Los elefantes no nacen artistas, no pintan por naturaleza, no hacen acrobacias por naturaleza, no juegan al futbol por naturaleza
  • Los “santuarios” no siempre son verdaderos refugios

De más no está decir que estamos totalmente en contra del maltrato animal, sea cual sea el motivo. Apuntamos en este artículo a este caso en particular porque nos tocó muy de cerca y lo vivimos, lo sentimos y nos afectó hasta tal punto que decidimos contar nuestra experiencia y compartirla para sensibilizar y quizás llegar a algún viajero que se encuentre todavía en duda.

Nuestra experiencia

En Tailandia nos encontramos con una variedad enorme de actividades que implicaban la participación de elefantes. Había elefantes pintores, elefantes de circo que hacían acrobacias; paseos sobre elefantes, “santuarios” que ofrecían alimentar a crías pequeñas… Nosotros llegamos con unas ganas tremendas de conocerlos porque nos gustan mucho los animales y estos en particular, como a muchos otros les pasa, nos resultan increíbles. El tamaño, la inteligencia, la “mística” que irradian… Por eso no lo dudamos y apenas llegamos a Pai, en el norte de Tailandia, decidimos buscar algún lugar que nos permitiera conocerlos más de cerca.

¿Querés conocer cuál fue nuestro recorrido por el Norte de Tailandia? Hacé click acá: Diario – El Norte de Tailandia

Sin haber leído demasiado sobre los paseos en elefante, la idea no nos convencía en lo absoluto porque no había que ser demasiado despierto para darse cuenta que la manera de domesticar al animal no podía ser nada agradable. Por este motivo y después de escuchar entre varios viajeros acerca de la existencia de los famosos Santuarios, decidimos optar por visitar alguno que nos permitiera verlos en su propio hábitat y si teníamos suerte, llegar a tocarlos. Así, consultamos al dueño de las cabañas donde nos estábamos hospedando y él nos sugirió un lugar en particular que conocía y decía ser “de confianza”.

Alquilamos una moto siguiendo otro consejo viajero, y decidimos ir por cuenta propia para ver de qué se trataba. Nos costó llegar al lugar porque se encontraba a metros de la ruta, un poco escondido entre lomas y árboles. Pero entre idas y vueltas, uno de nosotros dijo: “¡ahí están!” y con el corazón en la boca, fuimos derechito para donde nos parecía haber visto algo.

Nos bajamos de la moto y avanzamos caminando hasta que vimos un techo de paja y algunos hombres conversando, escondiéndose del sol. Nos dirigimos hacia ellos y pocos metros antes de llegar, alcanzamos a ver hacia un costado dos crías de elefantes alimentándose de los juncos que crecían al lado del río. ¡No lo podíamos creer! ¡Ahí estaban! Tan cerca, tan ruidosos, tan ensimismados en su tarea. Nos quedamos un rato observándolos. No había manera de distraerse con otra cosa.

Pero no sólo queríamos mirarlos. También nos dieron ganas de tocarlos. Estaban tan cerca que no nos podíamos ir sin haberlos sentido con nuestras manos. Les consultamos a los hombres que estaban resguardados bajo el techo si podíamos acercarnos y nos contestaron que a las 13:00 (en 2 horas) llegaba el grupo de la excursión y podíamos sumarnos para hacer el mismo tour. Como no pensábamos quedarnos tanto tiempo y el tour era muy costoso, seguimos observándolos como intentando grabar en las retinas esa imagen increíble, y uno de los hombres se apiadó de nosotros y nos dijo que podíamos acercarnos.

Nos dio un ramillete de bananas a cada uno para alimentarlos y entre él y otro hombre más, se quedaron todo el tiempo al lado nuestro para controlar, de ser necesario, que los animalitos no se alboroten.

Nos acercamos de a poquito con una mezcla de miedo, nervios y ansiedad y estiramos nuestras manos, cada uno frente a un elefante, para darles el ramillete de bananas. Ellos a su vez extendieron sus trompas y se llevaron a la boca casi sin darnos cuenta, todo lo que teníamos para darles. Nos acercamos un poquito más mientras seguían devorando todo lo que tenían a su alcance hasta que pudimos finalmente tocarlos.

Nos quedamos sólo un ratito, nos despedimos de la gente, les agradecimos enormemente y nos fuimos en silencio caminando hacia la moto. Giramos un par de veces para ver por última vez a esos dos animalitos hermosos que habíamos tenido hacía dos segundos tan cerquita nuestro y se nos empezaron a escapar las lágrimas. Y lo cuento y me vuelvo a emocionar.

No puedo explicar verdaderamente de dónde viene esa sensación tan fuerte que experimentamos, que nos hizo emocionar hasta las lágrimas y nos dejó con una sonrisa inmensa. Lo que sentimos nos llegó hasta el corazón. No sé si fueron ellos los que nos transmitieron esa energía (esto es creer o reventar), o fuimos nosotros los que ya veníamos predispuestos por estas ganas enormes que teníamos de conocerlos. Sea cuál sea el motivo, nos gusta creer que fueron ellos. Que los sentimos. Que hubo magia. Y ese instante de felicidad fue de los más especiales que vivimos durante todo el viaje. De esos que nos siguen empujando a seguir.

El maltrato animal detrás del atractivo turístico

Lamentablemente, nosotros nos informamos tarde de lo que se escondía detrás de los falsos Santuarios. No podemos asegurar que este lugar haya sido un verdadero refugio y aunque reviso una y otra vez las fotos que sacamos para intentar encontrar alguna prueba que determine que sí o que no, no la encuentro. Los elefantes no estaban encadenados, no había ningún cuidador con “bullhook” (es la herramienta que usan para lastimarlos y “amansarlos”), no tenían marcas de heridas y se veían muy saludables. Pero lo decimos nosotros, poco sabedores y con el sólo deseo de no haber contribuído con el maltrato animal.

Si querés informarte un poquito más acerca de los Santuarios de Elefantes y cómo reconocer a un elefante capturado en estado salvaje, te invitamos a que hagas click en el siguiente enlace: Turismo y Animales Santuarios de elefantes

Existen muchos campamentos en todo el Sudeste Asiático que dicen llamarse “Santuarios” o “Refugios”, pero que sólo aprovechan el boom del turismo ecológico ofreciendo otra alternativa que en realidad termina escondiendo el maltrato todavía presente.

Después de haber experimentado la felicidad de poder ver, tocar y sentir a estos animales, nos encontramos con la otra cara de la situación y así como no puedo explicar qué sentimos con la primer experiencia, tampoco encuentro palabras para describir la tristeza de verlos encadenados, uno al lado del otro, muertos de sed y buscando con la trompa algún hilo de agua, esperando uno y otro paseo cargando más del peso que sus lomos son capaces de soportar.

Sentimos muchísima pena al verlos en un río, montados por sus mahout (cuidadores) que los golpeaban constantemente con sus bullhooks mientras ofrecían a quien pasara, tomarse un baño con los animales. Fue terrible ver por todos lados gente montada en sus lomos, dando “paseos”, después de habernos enterado que los elefantes no pueden soportar más de 150kg y que suelen terminar con lesiones severas en la columna.

Pero lo peor fue conocer cómo se doblega a estos animales, para que lleguen a hacer lo que hacen y a obedecer a otro animal que no le llega ni a los talones en tamaño ni en fuerza. Esta práctica se conoce como “romper el alma”. No hace falta dar demasiada explicación, pero si aún no termina de cerrar, unos segundos del video Breaking the spirit of the elephant son más que suficientes. Advierto que es un video muy fuerte y no es necesario verlo.

Sin embargo, existen santuarios que cumplen con su verdadera función y en este link van a poder encontrar una guía muy completa para saber a dónde ir y a dónde no: Dónde ver elefantes en Tailandia – Mochileros en Tailandia

También les recomendamos visitar Dónde ver elefantes en Tailandia (y dónde no) para conocer la propia experiencia de otros viajeros que optaron por una alternativa responsable.

La parte social de estas actividades

Por otro lado, las actividades turísticas que utilizan a los elefantes como principal atractivo, le dan y le dieron de comer a familias enteras. Nadie habla de este aspecto, pero no podemos dejarlo de lado porque estaríamos escarvando sólo la superficie del problema. No podemos catalogar de “malo” a nadie porque desconocemos la historia oculta, no pertenecemos a la misma cultura y no podemos pretender que todos piensen y sientan lo que nosotros pensamos y sentimos. Quizás acá nos faltó investigar un poco con la gente local, cómo se vive todo este cambio de paradigma en relación a la forma de hacer turismo; cómo los afecta, cuál es la participación del gobierno y muchas otras cuestiones sociales que también están relacionadas.

El conocer y aprender nos hace más libres en la toma de decisiones y a su vez también más responsables de lo que decidimos. Como viajeros de cierta nacionalidad, cierta cultura, cierta edad, clase social y muchos otros factores que nos condicionan, no somos quién para decirles qué hacer y qué no, pero sí les proponemos que antes de tomar alguna decisión, piensen en los efectos que puede generar lo que vayan a hacer y pongan en la balanza qué vale más: en este caso puede ser, sacarse las ganas de pasear sobre el lomo de un animal al que tanta admiración tenemos; o quedarse con las ganas y ayudar a que ese animal siga existiendo.

No hay manera de hacer turismo sin impactar de alguna forma el lugar que se está visitando. Siempre que sea un lugar diferente al nuestro, estamos dejando nuestro hábitat e interfiriendo en otro. Queda en nosotros determinar qué marca queremos dejar con nuestro paso.

¿Sabés cuál es la diferencia entre Turismo Sostenible y Turismo Responsable? Acá te lo explicamos: Turismo Sostenible y Turismo Responsable

Los invitamos a que compartan sus experiencias con nosotros, a que nos den sus puntos de vista, así sean a favor o en contra de lo que escribimos. Las diferencias de opiniones hacen que sea mucho más rico el debate, así que bienvenidas sean!

¡Hasta que las rutas nos reencuentren!

Torre Santa Susanna, Italia – 02.05.17

5 thoughts on “Tips Viajeros – Turismo con Elefantes

    1. ¡Muchas gracias a ustedes también por leernos y por interesarse en el tema! Cuantos más seamos difundiendo, más posibilidades hay de que las cosas cambien… De a poquito, pero con mucha fuerza! ¡Abrazo viajero!

  1. Hola! Muchas gracias por mencionar nuestro post 🙂 Me alegra que cada vez seamos más bloggers concienciados contra el maltrato animal… especialmente en el caso de los elefantes en Tailandia! Saludos!!

    1. Gracias a vos, Pruden! Nos interesó mucho su post y nos podíamos dejar de compartirlo. Saludos y hasta que las rutas nos reecuentren!

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